La Respiración

La Respiración

La respiración es, fisiológicamente, el proceso por el que incorporamos, principalmente, oxígeno del aire a nuestro organismo y liberamos dióxido de carbono a través de nuestros pulmones. Este proceso se ve favorecido no solo por el estado de salud de nuestros pulmones y la flexibilidad de nuestra caja torácica, sino también por la acción de nuestro diafragma.

El diafragma es un músculo en forma de cúpula que separa el tórax del abdomen, una de cuyas funciones es permitir que los pulmones se hinchen durante la inhalación, relajándose; y que se deshinchen en la exhalación, contrayéndose. Por lo tanto, cuanto más consigamos relajarlo y contraerlo, mejor calidad tendrá nuestra respiración.

Por eso es importante tener una buena higiene respiratoria, que consista en inspirar y expirar por la nariz, de forma lenta, cómoda y consciente, intentando alargar el momento de exhalación; y que este proceso se de en forma de respiración completa, o en su defecto, abdominal.

Existen 4 tipos de respiración:

La respiración clavicular es la más superficial. Se da sobre todo cuando se sufren ataques de asma o de ansiedad y es aquella en la que el aire accede solo a la parte superior de los pulmones por rigidez de la musculatura torácica y abdominal.

La respiración torácica es en la que los pulmones se llenan en la medida en la que se lo permite la flexibilidad del tórax, pero con el límite dado por la rigidez del abdomen y del diafragma.

La respiración abdominal se da cuando el diafragma y la musculatura abdominal se relajan correctamente en la inspiración, permitiendo un mayor acceso de aire a los pulmones, y se contraen en la exhalación. Es, en defecto de la completa, la mejor opción para tener un intercambio de gases adecuado.

Y finalmente, la respiración completa. Si bien es la más difícil, es la única que garantiza que aprovecharemos la totalidad de la capacidad de nuestros pulmones, puesto que incorporaremos los tres tipos de respiración anteriores, ya sea en un sentido (clavicular-torácica-abdominal) o a la inversa. Requiere de una pequeña preparación técnica previa y de un buen grado conciencia corporal.

La forma en la que respiramos incide directamente sobre nuestro sistema nervioso vegetativo, de forma que mediante ciertos ejercicios respiratorios (llamados pranayamas en sánscrito) podemos regular el estado de nuestro cuerpo, utilizando la acción refleja de los nervios que proceden de la columna vertebral y se dirigen a los órganos para favorecer los procesos que requieren la acción del sistema nervioso parasimpático o aquellos que funcionan por acción del sistema nervioso simpático.

Finalmente, a nivel energético, la respiración es el proceso por el que incorporamos, inhalando, el prana, o energía vital, que se encuentra en el aire (aunque también en los alimentos, la luz del Sol o el agua) a nuestro organismo, y expulsamos apana, o energía de eliminación, con la exhalación. Por lo tanto, podemos considerar que si respiramos mejor, nos nutrimos mejor y mantenemos nuestros niveles de energía y nuestra estabilidad emocional en un nivel óptimo, al menos por cuanto depende de la energía que obtenemos de aquello que respiramos.

-Laura Torrell (Instructora de Yoga)